Está demostrado que reincorporarse a la rutina después de la necesaria desconexión de las

vacaciones puede ser casi traumático. Volvemos a las prisas, la contaminación, los ruidos, las deudas... Es difícil escapar de todos esos factores, pero sí podemos evitar el estrés que nos producen. Éstas son algunas actitudes anti-estrés:
QUE TU TIEMPO SEA OROPorque el mundo corra no tienes por qué correr tú. Establece prioridades y organiza tu tiempo para poder manejarlo con efectividad. Sólo tú eres quien decide lo que es realmente urgente (urgente para ti, no para los demás). Huye de los “robatiempos”, las personas que desgastan tu energía y no te aportan nada. Si administras correctamente tus actividades, planificándolas con calma, abarcarás todas las tareas (las de verdad necesarias) y tendrás más tiempo para ti.
QUE TU CALMA SEA INALTERABLELa gente a veces está “quemada” y nerviosa. Que no te metan en su dinámica. Créate una especie de escudo protector invisible imaginario, donde reboten todos los “ataques” (verbales, psíquicos..) de los demás. Duerme las horas necesarias y siempre que lo necesites respira hondo 3 veces, soltando el aire muy despacio. Tu tranquilidad es lo primero.
QUE TU ESPACIO SEA SAGRADO
Necesitas un sitio para ti: tu casa, una habitación, un rincón... o hasta un lugar en el parque donde puedas estar a solas siempre que quieras para poner en orden tus pensamientos. A veces con “escaparte” a ese espacio 10 ó 15 minutos es suficiente para colocar las piezas mentales, meditar, pensar o simplemente dejar la mente en blanco.
QUE TU CASA SEA UN BALNEARIOSiempre que puedas rodéate de calma, de silencio, de cosas bonitas y que te hagan sentir bien. No te lleves el estrés a casa. Un buen baño con aceites esenciales hace milagros. Pon incienso en casa, pues relaja y purifica el ambiente. Armoniza con música muy suave y no muy alta. Y procúrate un cuenco con varios minerales, en la habitación principal y en el dormitorio, para que las piedras irradien su energía beneficiosa.
QUE TU RIQUEZA SEA REALLa mayor riqueza que tenemos es espiritual, pero ya que vivimos en un mundo material, por lo menos que el dinero nos traiga los menos problemas posibles. Como bien se dice, no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Simplifica tu vida. Quizá no necesitas tener tantas cosas, sino que más bien quitarte cargas económicas. Trata de poner al día tus pagos o deudas (que son una gran causa de estrés). Compra siempre que puedas al contado. Las tarjetas, los créditos, las financiaciones.. son una trampa, una espiral de nuestra sociedad. Libérate.
Ahora empiezas con nuevas energías. Llévate un trocito del buen humor de las vacaciones al trabajo, y no te olvides de seguir haciendo las cosas que realmente te gustan. ¡Feliz regreso!.
Chelo Ortigosa Baeza
Directora de Alquimiah
www.alquimiah.com